¿Eurocentrismo? El anti-TTIP no se acuerda del anti-ALCA

EStop-TTIP-600x300l pasado 18 de abril muchas ciudades europeas aglutinaron pacíficos ciudadanos que caminaban, con artísticos carteles y voces coordinadas, por diferentes calles urbanas en protesta contra el Tratado Transatlántico de Comercio y la Inversión (TTIP en inglés) entre Estados Unidos y la Unión Europea.

Este Acuerdo de “Libre” Comercio inició sus negociaciones bilaterales el pasado 8 de julio de 2013, aunque desde 1990 con la Declaración Trasatlántica se dio el pistoletazo de salida para ir construyendo este oculto macroproyecto. Hasta el día de hoy se han realizado ocho encuentros oficiales y centenares de reuniones entre altos cargos políticos y económicos a puerta cerrada, generándose consecuentemente una intransparencia del contenido de estas reuniones en la opinión pública. La misma reconocida politóloga Susan George ya advirtió de este mecanismo de defensa “Efecto Drácula” afirmando que el TTIP es como un vampiro “si lo sacamos a la luz del día, retrocede y se muere”, comparando en este caso la atacante claridad del día con la fuerza de la conciencia ciudadana. En definitiva, un Acuerdo que puede cambiar nuestras vidas cotidianas es negociado ocultamente por unas minorías elitistas. ¿Qué pensaría hoy día el escritor francés Alexis Tocqueville quien etiquetó a Estados Unidos como un modelo de democracia modernista a seguir? ¿Con el TTIP debe seguir Europa el modelo de Estados Unidos?

Con el TTIP Europa da un paso agigantado sobre suprimir sus políticas económicas intervencionistas convirtiéndose en un modelo parecido al sistema estadounidense de corte neoliberal donde el mercado quiere conseguir desmantelar ciertas regulaciones. Un pacto que no convierte a Estados Unidos en Europa sino a Europa en Estados Unidos, el país más desigual de los llamados países desarrollados.

El TTIP, pese a su opacidad, deja claro que producirá un marco legal supranacional que limitará la soberanía nacional de los Estados priorizando los intereses de los inversores trasnacionales por encima de los gobiernos, y dando paso incluso a sentenciar conflictos mercantiles en tribunales privados que dan la posibilidad de demandar las grandes empresas a los mismos Estados que cumplen su legislación nacional. Entre los principales puntos del Acuerdo está equiparar los dos modelos laborales y productivos dando prioridad al menos regularizado, cuando Estados Unidos solo ha aprobado 14 convenios de la OIT (Organización Internacional del Trabajo) y España, por ejemplo, 133, o sobre la entrada de productos transgénicos donde Europa actualmente prohíbe 1400 y Estado Unidos solo 12. Una equiparación que también tendrá sus repercusiones en la privatización de servicios públicos para poder competir en el amplio mercado bilateral.

En Europa hacer una persona mayor de 70 años tres trabajos al día será con el TTIP un “ejemplo nacional para la patria” como el expresidente George Bush (hijo) argumentó a una mujer cuando ella explicó delante de él en un programa de televisión. En Europa morir cada año 26000 personas por no tener seguro privado médico será visto como problema individual de estas personas y no del sistema. “Quien no trabaja para pagárselo que se espabile”. En Europa pagar 50.000 euros de Universidad al año no será algo sorpresivo. “Que estudien solo los que valen”. O posiblemente en España el nuevo modelo de bocadillo para la merienda de los niños – si es que la tienen – sea hecho de pan con Bromato de Potasio, un producto que daña el riñón, el sistema nervioso, da problemas de tiroides, malestar gastroinstentinal o produce cáncer, pero “lo importante es su sabor y la economía, y no la salud”.

En todas las manifestaciones contra el TTIP del día 18 de abril no se percibió el recuerdo y aprendizaje de una gran victoria internacionalista que se dio contra otro amplio Tratado de Libre Comercio que diseñó Estados Unidos, el Área de Libre Comercio para las Américas (ALCA). En 2005, 5 líderes latinoamericanos (Hugo Chávez, Kirchner, Lula, el uruguayo Tábare Vázquez y su homólogo de Paraguay Nicanor Duarte) acompañados del astro argentino Diego Maradona y millares de personas de diferentes movimientos sociales de todo el continente americano, dijeron NO al ALCA en la IV Cumbre de las Américas del Río de la Plata donde era necesaria una aprobación unánime de todos los países de la Organización de Estados Americanos (OEA). Una victoria histórica del SUR que arrinconó al NORTE. Una victoria que, con sus particularidades, se podrá repetir en Europa si se rompe con el eurocentrismo ególatra y también se unen diferentes gobiernos y pueblos del mismo sur de la Unión Europea, los llamados despectivamente PIGS (Cerdos), España, Italia, Grecia y Portugal, y dicen NO al TTIP.

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