Si en la izquierda “Otra Europa es Posible”, también “Otra Diplomacia es Posible”

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En la Unión Europea (UE) existen actualmente dos tendencias críticas contra su modelo de Integración Regional.

Por un lado el movimiento más euroescéptico que está vinculado con la línea de la derecha conservadora que roza el chovinismo nacionalista fascista. Dentro de esta tendencia existe como eje más radical a nivel institucional el nuevo Grupo Parlamentario (llamado Europa de las Naciones y de las Libertades) que creó el pasado mes de junio la líder del Frente Nacional francés, Marine Le Pen, con apoyo de los partidos de ultraderecha como el holandés Partido de la Libertad, la Liga Norte italiana, el flamenco derechista Vlaams Belang, el polaco KNP y el austriaco FPO, entre otros, sumando un total de 38 parlamentarias[1]. También existen otras formaciones de tendencia similar que no se unieron finalmente al grupo parlamentario como el partido euroescéptico británico UKIP, aunque hubo el transfuguismo de Janice Atkinson, el partido nazi griego Amanecer Dorado, o el húngaro Jobbik. Todas estas formaciones ultranacionalistas comparten en sus programas la eliminación del Espacio Schengen, justo en un momento crítico por la crisis de los refugiados, o la recuperación de las monedas nacionales contra la inestabilidad financiera del Euro.

Por el otro costado dialéctico está el movimiento en defensa de “Otra Europa Es Posible”. Esta tendencia política es una unificación de la izquierda europea, alternativa a los históricos partidos socialdemócratas como los de la Internacional Socialista que pactaron pactos de Ajuste Estructural, contra las políticas de austeridad y la pérdida de los derechos del Estado del Bienestar. En este grupo parlamentario llamado Izquierda Unitaria Europea están partidos como Podemos, Syriza, Izquierda Unida de España, Bloco de Esquerda portugués, la organización vasca Bildu, el Sinn Féin norirlandés, el Frente de Izquierdas Francés, entre muchos más. Este grupo defiende la creación de una Nueva Europa contra la austeridad, las privatizaciones, los planes de la Troika, y en defensa de las políticas públicas sociales, pero hasta el momento defendiendo la moneda única del Euro. Una de las últimas acciones de la izquierda paneuropea es el proyecto fundado en septiembre de 2015 por el exministro griego Yanis Varoufakis, “Por un Plan B en Europa”[2]

En suma, a diferencia de la ruptura interna de Europa como busca la ultraderecha nacionalista, la izquierda defiende como proyecto una Europa Social Unida contra el neoliberalismo. No romper pero si transformar la UE.

Estas dos tendencias criticas contra el stablishment europeo controlado por el bipartidismo europeo Conservadores y Socialdemócratas que suman 412 parlamentarios del total de 751, han sido poco críticas sobre el papel de Europa en la Diplomacia Internacional. Esto no quiere decir que existan posiciones propias de algunos partidos. Mientras los partidos de derecha hablan de soberanía nacional contra la migración, y los partidos de izquierda de la soberanía popular contra el neoliberalismo, se deja de lado el papel subyugado de Europa en el Sistema Internacional. No hablamos de temas económicos dado que la Izquierda está luchando contra el TTIP (Acuerdo de Libre Comercio entre Estados Unidos y la UE), sino del empoderamiento de una diplomacia autónoma.

La Unión Europea en el Caso Cuba

Estos días esta sucediendo en suelo francés, uno de los motores de la UE, un ejemplo que subraya como a pesar de caer el Muro de Berlín en 1989 Europa ha seguido hasta la actualidad subyugada a los intereses de Estados Unidos. La UE puede ser un gigante económico internacional pero es un enano diplomático.

La visita durante dos días del Presidente cubano Raúl Castro al país galo por invitación del mandatario francés François Hollande, después de visitar Hollande la isla el pasado mes de mayo como primera visita oficial de un mandatario francés desde la Revolución Cubana, refleja un acercamiento de Cuba con toda la UE. La visita diplomática recibida con todos los honores, los que no tuvo Fidel Castro en su visista al expresidente francés Mitterrand en 1995, ha tenido una gran envergadura nacional vistiéndose Los Campos Elíseos de banderas de las dos naciones. Más allá de todos los eventos protocolarios, desde reuniones de la delegación cubana con autoridades francés y empresarios de la patronal francesa MEDEF para explotar oportunidades de negocio en la isla, o las firmas de los respectivos convenios bilaterales estatales (cada país con sus interés) desde reconversión de la deuda cubana con Francia en proyectos económicos en la isla, hasta profundizar la cooperación científica y universitaria, este evento diplomático deja en entredicho la soberanía diplomática internacional de la que tan poco se discute.

Sin criticar este evento franco-cubano, que es de gran trascendencia fortalecer el estrechamiento de relaciones diplomáticas entre países siempre que no haya una inequidad de resultados, la duda que venimos a analizar es ¿por qué Francia ahora, y en general la UE, se acercan a Cuba y no lo hicieron antes?

Lo que tanto ha llamado la prensa occidental de “Apertura” en Cuba, etiquetando de esta manera peyorativa al sistema cubano de Régimen hermético, fue un proceso iniciado en el VI Congreso del Partido Comunista Cubano en 2011. Lo que en realidad se debatió fueron los “Lineamientos de la Política Económica y Social”[3] cubana para hacer un análisis introspectivo sobre lo qué funcionaba y lo que se debía cambiar contra el asistencialismo estatal innecesario y limitante que producía déficit y paralizaba el emprendimiento de los autónomos y micronegocios. En ese mismo documento se perfiló profundizar las relaciones comerciales e inversionistas de Cuba con el exterior (página 16,17 y 18), como por ejemplo “continuar propiciando la participación del capital extranjero, como complemento del esfuerzo inversionista nacional, en aquellas actividades que sean de interés del país, en correspondencia con las proyecciones de desarrollo económico y social a corto, mediano y largo plazos”. Por lo tanto, desde 2011, hace 4 años, Cuba aprobó su plan de Actualización de Socialismo para conseguir mayores niveles de Desarrollo Económico teniendo como uno de los ejes fortalecer el Comercio e Inversión Internacional buscando nuevos socios, entre ellos el gigante europeo.

Si ponemos como punto de partida el 2011 sobre “Cambios” en Cuba, Francia y otros países de la UE, desde ese momento podrían haber empezado a trabajar la cooperación con Cuba mediante un buen trabajo diplomático propio para conseguir grandes lo antes posible beneficios económicos y políticos en la isla más grande de las Antillas. Aún así, la Diplomacia de la UE no es hasta Abril de 2014, tres años más tarde, que tiene la primera reunión con Cuba para negociar un Acuerdo Bilateral. Unas relaciones que en ese momento eran mínimas tras la aprobación en 1996 de la “Posición Común”, proyecto propuesto por el expresidente español José María Aznar (persona con vínculos con la mafia cubana de Miami)[4], para tomar medidas de embargo económico y comercial con la isla. Una decisión que complementaba el endurecimiento del Bloqueo norteamericano con la Ley Torricelli en 1992, y la Ley Helms Burton en 1996, para intentar ahogar a la isla en un momento crítico, llamado “Periodo Especial”, tras la caída de su principal socio comercial, la URSS.

Al igual que Europa siguió a Estados Unidos en el momento de endurecer las relaciones con Cuba, también está siguiendo a Estados Unidos en el momento de retomar el vínculo con la isla. Justamente, el hecho de que públicamente se anunciará en diciembre de 2014 que Cuba y Estados Unidos iniciarían tomas de contacto, presentando un documento de 13 puntos, para restablecer relaciones diplomáticas rotas durante más de medio siglo y abrir las embajadas, la UE es cuando ve la posibilidad de trabajar con la isla tras un tímido acercamiento en abril de 2014. Tras ese anuncio oficial de Estados Unidos, Europa acelera su papel diplomático con la isla y durante 2015 ejecuta 4 rondas más de negociación con Cuba, celebrándose la última el pasado mes de diciembre[5].

La UE, como la casi totalidad de países a excepción de Israel y Estados Unidos, los últimos años han condenado anualmente en la ONU el Bloqueo de los Estados Unidos. Pero, en lugar de hacer caso omiso a esa medida antidemocrática y unilateral, como han hecho otros países como China, Rusia, e incluso Estados que no son potencias diplomáticas internacionales como gobiernos latinoamericanos, fortaleciendo lazos comerciales con Cuba, no es hasta que Estados Unidos anuncia su “nueva” política sobre Cuba que la UE empieza a actuar.  Al igual que Estados Unidos ha decidido la política de injerencia militar de la UE con su apuesta por el unilateralismo, desde la injerencia en Afganistán, Irak, Libia, Siria, lo mismo hace desde la diplomacia.

La Izquierda Europea si quiere construir “Otra Europa”, a diferencia del proyecto desintegrador de la derecha fascista europea, no es solo evidente el rechazo a la dominación militar estadounidense bajo el paraguas de la OTAN sino también fortalecer una Diplomacia Europea que busque la soberanía del proyecto unitario integracionista con una propuesta autónoma, decidiendo con quién, cómo, y cuándo cooperar. Esperemos que en el proyecto “Por un Plan B en Europa y contra la austeridad”, donde participa el economista griego Varoufakis y que iniciará sus jornadas el próximo 20 de febrero en Madrid, no solamente se estanque en hablar contra la austeridad en Europa (deuda, derechos sociales, comercio internacional, y migración), generando así un cierto reduccionismo económico, sino también de la importancia de una Soberanía en el marco diplomático de las relaciones internacionales.

[1] http://www.europarl.europa.eu/meps/es/search.html?politicalGroup=4907

[2] http://cadtm.org/Por-un-plan-B-en-Europa

[3] http://www.cubadebate.cu/noticias/2011/05/09/descargue-en-cubadebate-los-lineamientos-de-la-politica-economica-y-social-pdf/#.Vq5rLfnJzIU

[4] https://www.youtube.com/watch?v=EYEJR-bO_hg

[5] “Continuar propiciando la participación del capital extranjero, como complemento del esfuerzo inversionista nacional, en aquellas actividades que sean de interés del país, en correspondencia con las proyecciones de desarrollo económico y social a corto, mediano y largo plazos”

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