El revolucionario beso bucal entre Iglesias y Domènech: De Espacios Propios a Espacios del Poder

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El beso bucal (no al estilo francés) entre el líder de Podemos, Pablo Iglesias, y el de En Comú Podem, Xavi Domènech, tras finalizar el catalán su intervención en el Parlamento ha estallado en las redes sociales y en medios de comunicación. La foto del beso apasionado entre los dos tuvo, además, el complemento de una imagen impactante donde al fondo puede verse el rostro cercano de Luis de Guindos, actual Ministro de Economía del gobierno conservador de Mariano Rajoy.

La pregunta esencial que ha generado todo tipo de hipótesis era si era un beso programado o un beso espontáneo. Más allá de esa pregunta, que la única respuesta la tendrán Iglesias y Doménech, es el impacto simbólico que ha tenido como la entrada de una “Nueva Era Política” en España: “Los Antisistema hoy están en el Sistema”

Un beso de dos personas que más allá de aplastar los niveles de homofobia en España ha representado la imagen de hacer ese gesto cariñoso en el mismo lugar que hace 35 años el golpista fascista, Antonio Tejero, decía con su pistola amenazante “Quieto Todo el Mundo”. Iglesias y Domènech no se quedaron quietos. Supieron aprender del beso mediático de Antonio Baños y David Fernández de las CUP tras las elecciones catalanas, o del que el mismo Iglesias previamente tuvo con su compañero diputado Raimundo Viejo en la Comisión de Asuntos Exteriores

El beso bucal entre camaradas políticos no es algo novedoso, aunque esté presente hoy en los medios, sino que es algo que tiene sus años de historia. No hay fenómeno social sin historicismo. Años de historia en la lucha política.

En los años 90 estaba cada vez más instaurado en Centros Sociales, Movimientos okupas, asociaciones alternativas, que entre hombres y entre mujeres, o entre sexos opuestos, se besaran en la boca como saludo amistoso como quién se da la mano, dos besos en la mejilla o un abrazo. Pero diferenciar el saludo según el sujeto (entre mujeres dos besos, entre hombres la mano,…) acababa reproduciendo comportamiento patriarcales y diferenciadores. Así que la ideología de la igualdad social de estos movimientos considerados antipatriacales no podía reproducir esa cultura represiva y dominante. El beso bucal se convirtió en una liberación.

Hoy ese beso bucal entre dos hombres en el Parlamento, entre dos pesos pesados de la política rupturista española, justamente representa un cambio cualitativo en ese movimiento alternativo. Esa lucha parainstitucional de los años 90, esa supuesta izquierda “marginal” antisistema, esos sectores alternativos que eran tribus urbanas similares al movimiento hippie de los 60 y 70, han decidido cambiar las Instituciones.

Un beso que ha reflejado que los tiempos han cambiado, que la madurez política de muchos jóvenes de los 90 saben ahora que el verdadero cambio político no es “Apoderarse de Espacios Propios” sino “Asaltando los Espacios del Poder”.

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